Cruce el pasillo lo más deprisa que pude, aún sabiendo que no tenía escapatoria ya que el final de este pasillo solo conducía a la puerta de el cuarto de baño. Entre en el y cerré el pestillo, enseguida escuche a los intrusos golpeando la puerta que en cualquier momento caería abajo.
No sabía de donde habían salido aquellos personajes pero se adentraron en casa y se llevaron a mi padre, con peor suerte a mi madre la dieron la bienvenida con un disparo.
Ahí estaba yo sin salida, hasta que me di cuenta de algo, la ventana, me subí a el water y trepe hasta la ventana. Siendo un séptimo piso, no me quedaba otra salida, camine por el tejado con cuidado de no resbalar, podía ver bajo mis como pasaban los coches y peatones despreocupados. Me fije en la ventana de los vecinos de enfrente -Que por suerte estaba abierta.- me cole por ella, mire para atrás y vi cómo me perseguían los dos, y de vez en cuando oía frases sueltas cómo “Qué no se escape” o “No la pierdas de vista”. Oí un estruendo: uno de ellos se había caído, un problema menos. Salte por la ventana y recorrí la casa hasta la salida, baje las escaleras y corrí todo lo que pude, no sabía a dónde me dirija, ni tampoco me importaba, lo único que me importaba era escapar. No pare hasta que mis piernas ya no me respondieron, había corrido mucho y necesitaba reponer el aire.
Era de noche estaba cansada y tenía frío,me pare en un callejón oscuro pero resguardado del viento. Me acurruque en el suelo y comencé a sollozar. Al cabo de un rato mis ojos se fueron cerrando poco a poco.
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