martes, 14 de septiembre de 2010

Sin titulo Capítulo 4

Decidimos ir en busca del tercer propietario estuvimos mucho tiempo buscándolo, exactamente seis meses, en esos seis meses me había enamorado perdidamente de Kairo, y es que para mi era como una droga que no podía dejar de tomar, cada minuto que pasaba lo deseaba más y más... Estaba decidida a conseguirlo, algún día sabía que conseguiría tener su amor.
Un día volvíamos a casa -Su casa se había convertido en NUESTRA casa ya que decidimos que volver a la mía seria peligroso- y nos encontramos a una pareja de adolescentes discutiendo, yo seguí adelante pero Kairo se paro en seco esperando a que ocurriera algo. De pronto el chico la golpeo y Kairo salio a Defender a la chica, le dio un empujón y se fue diciendo : “Esto no quedara así”, dio un empujón a el chico y yo fui a socorrerla. Estaba ayudándola a levantarse cuando vi algo en su mano que me lleno de alegría.
-¡Kairo! ¡Ven a ver esto!
Cuando Kairo llego vio lo mismo que yo y una sonrisa se dibujo en su precioso rostro.
Llevamos a Ana a casa -Ese era su nombre- y Kairo y yo la soltamos todo aque royo que Kairo me contó hace mucho tiempo.
Ella nos explico que ese anillo se lo había regalado su novio -El chico con el que ella discutía- ellos dicutian porque su novio quería recuperar el anillo, y ella -para nuestra suerte- no se lo quiso devolver.
Ya sabíamos de dónde tirar y ademas contábamos de una ayuda más. Si ese chico (Leo) quería recuperar el anillo, era por algo en especial, teníamos que investigar a ese chico, y fuimos a la biblioteca para usar el ordenador.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sin titulo Capítulo 3

Cap.3

Al acabar de relatarle mi singular historia no parecia asustado, ni sorprendido y eso me extraño.
-¿Y bien?-Pregunte esperando respuesta.
-¿Me dejas ver el colgante que llevas puesto?
-Bueno supongo que no hay ningún problema en... ¡Un momento! Me estas intentando robar. -Dije enfadada.
-No te voy a robar-Dijo con aire impaciente.
-Y como se yo si puedo confiar en ti ¿eh? ¿EH?
-Esta bieeen, a ver necesito ver ese colgante necesito saber si estas en peligro.
-¿En peligro? Te estas quedando conmigo ¿No? A ver te acabo de contar que he estado huyendo de unos secuestradores... ¿COMO NO VOY A ESTAR EN PELIGRO?
-Tranquilizate ¿vale? Vamos a mi casa y te contare mi historia...
[...]
-Disculpa el desorden pero no esperaba visita ^^.
-Bueno todo empezó cuando mi madre trabajaba como enfermera voluntaria en el ejercito...
-¿Dónde?-Pregunte cortandole.
-y un día se enamoro de un soldado-Continuo como si no hubiera oído mi pregunta.- se casaron y cuatro meses antes de nacer yo mi padre murió.
>>Mi madre me crió sola. Un día me dio una pulesera.-Levanto la mano para dejala ver y ahogue un grito al ver que la joya que colgaba era idéntica a la de mi colgante.-Me explico que era una joya muy valiosa y que quien juntara las tres iguales obtendría la llave de la cueva hacia la fuente de la juventud y que si caen el malas manos todos tendremos serios problemas. Justo despues de una semana de decirme eso mi madre desaparecio. He estado buscando a los otros dos propietarios de las joyas durante dos años y me rendí al no encontraros. Y ahora a mis 16 años apareciste t como por el destino.
-Entonces... Tendremos que ir en busca del otro ¿No?

viernes, 10 de septiembre de 2010

Sin titulo capítulo 2

A la mañana siguiente el sol me daba en la cara, era molesto pero notaba algo raro aparte de ello, una manta me cubría el cuerpo. No recordaba tener una manta la noche anterior... poco a poco me fui desperezando.
-Por fin despertaste- Dijo una voz.
Dí un respingo asustada y me puse en pie deprisa. Busque al origen de la voz, encontré un chico aproximadamente de mi edad -Tengo 14 años- era rubio, con un corte de pelo raro, pero bonito que le llegaba hasta la barbilla, sus ojos de un azul cristalino.
-No te asustes-dijo el-No quiero hacerte daño.
No entendía porque pero su voz me tranquilizaba.
-Pensé que tendrías frío-Dijo recogiendo la manta del suelo.
-¿Quien eres?-Dije por fin
-¡Anda! Si sabes hablar-Dijo con aire bromista
Abrí la boca para replicar pero la cerré sonrojada.
-Soy Kairo-Dijo-Tienes nombre ¿No?
-Lara.
Kairo se subió al contenedor de basura y mordió una manzana que tenia guardada en el bolsillo, entonces recordé que hacia horas que no comía nada.
-¿Tienes hambre?-Pregunto al ver que miraba la manzana.
Asentí avergonzada y me lanzo la manzana que cogí al vuelo.
-¿Que te trae por aquí?-Preguntó con aire despreocupado.
-Es una historia muy larga-Dije sin ninguna gana de explicárselo todo.
-Yo tengo todo el tiempo del mundo, no se tu...
-Esta bien...

Sin titulo Capítulo 1

Antes de nada disculpen por lo de sin titulo ya que no se me ocurre uno lo bastante bueno. Que disfruten.

Cruce el pasillo lo más deprisa que pude, aún sabiendo que no tenía escapatoria ya que el final de este pasillo solo conducía a la puerta de el cuarto de baño. Entre en el y cerré el pestillo, enseguida escuche a los intrusos golpeando la puerta que en cualquier momento caería abajo.
No sabía de donde habían salido aquellos personajes pero se adentraron en casa y se llevaron a mi padre, con peor suerte a mi madre la dieron la bienvenida con un disparo.
Ahí estaba yo sin salida, hasta que me di cuenta de algo, la ventana, me subí a el water y trepe hasta la ventana. Siendo un séptimo piso, no me quedaba otra salida, camine por el tejado con cuidado de no resbalar, podía ver bajo mis como pasaban los coches y peatones despreocupados. Me fije en la ventana de los vecinos de enfrente -Que por suerte estaba abierta.- me cole por ella, mire para atrás y vi cómo me perseguían los dos, y de vez en cuando oía frases sueltas cómo “Qué no se escape” o “No la pierdas de vista”. Oí un estruendo: uno de ellos se había caído, un problema menos. Salte por la ventana y recorrí la casa hasta la salida, baje las escaleras y corrí todo lo que pude, no sabía a dónde me dirija, ni tampoco me importaba, lo único que me importaba era escapar. No pare hasta que mis piernas ya no me respondieron, había corrido mucho y necesitaba reponer el aire.
Era de noche estaba cansada y tenía frío,me pare en un callejón oscuro pero resguardado del viento. Me acurruque en el suelo y comencé a sollozar. Al cabo de un rato mis ojos se fueron cerrando poco a poco.